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¿Sabe usted leer y escribir?

Que las cosas se vean venir, no evita el dolor.

Hace muchos años que esto empezó.

No es casualidad, no es una coincidencia, no es un error…

Es una situación buscada, perseguida y que necesitó muuuuchossss cambios de leyes.

Pero es un hecho, ya conseguido. Consolidado.

Hace muchos años, cuando yo me fui a estudiar a Santiago, una tarde preparándome para irme a casa, de puente, el director de la Residencia nos comentó que en pocos años para entrar en la Universidad solo habría que responder una pregunta:

-¿Sabe usted leer y escribir?

En aquel momento lo vi una faltada y me sentí mal, ver acribillada la valía de toda una generación por tener demasiadas vacaciones, me pareció excesivo.

Sin responder, nos reímos como tomándolo a broma, él también lo hizo.

El caso es que lentamente el tiempo empieza a darle la razón.

Esta mañana abrí el periódico digital y me encontré la noticia.

Informe PISA

Fallamos en todo.

Pero las peores zonas: Valencia y el País Vasco…

Telita.  ¡El primer mundo!

En un mundo urbano y de abundancia…

No salimos bien en Ciencias, no salimos bien en matemáticas…

Pero hay algo que me preocupa más.  Fallar en comprensión lectora es falta de hábito lector. Y ello deriva en el fallo de todas las demás áreas.

La falta de comprensión lectora es falta de horas de práctica.

No es que un chico de 15 años lea: Casa, y no lo entienda.

Claro que entiende la palabra.

No es un fallo de capacidad.

Lo que falla es otra cosa.

Fallan los mecanismos y los procesos cognitivos que intervienen en la lectura y que permiten decodificar las palabras para extraer los singnificados.

Y eso se entrena.

Se entrenan los movimientos de los ojos, movimientos sacádicos, la respiración en las comas, la parada en los puntos, la entonación…

Todo esto sin entrenar, el texto se convierte en un batiburrillo de palabras que amontonadas, pierden sentido, y se pierde el significado..

Lo lógico es que se pierda la información.

En la televisión, los expertos dicen que obedece a los cambios tecnológicos, a las diferencias en el entorno, según en nivel socioeconómico…

Bla, Bla, Bla…

Nunca hubo uniformidad en el sustrato social, yo estudié en el colegio con personas de todos los ámbitos.

Leíamos en clase, en alto, toda la clase al unísono, todos los días. Ahí aprendíamos a entonar.

Después hacíamos un copiado de parte del texto. Ahí aprendíamos ortografía.

Luego busábamos en el diccionario, las palabras significativas, nuevas… Ahí aumentábamos el vocabulario, imprescindible para inferir información de lo que lees.

Análisis morfológico de alguna frase del texto. Ahí aprendíamos a diferenciar: nombre, pronombre, artículo, verbo…

Por último, hacíamos el dictado. Para trabajar sobre la escritura de lo que te llega al oído. Saber separar las palabras, recordar la ortografía.

Eso era todos los días, en la más tierna infancia.

En las clases que no requerían tanta atención mental: dibujo, manualidades, todas estábamos trabajando y una leía. Cuando la mandaban sentar, salía otra… y así sucesivamente.

Era trabajar el lenguaje todos los días, una gran parte del tiempo. Y es cierto que también aprendíamos antes. No esperábamos a los seis años para aprender.

Hoy no se trabaja así y el cambio a pantallas sí contribuyó a congelar el hábito lector.

El comodísimo golpe de clic, ayuda a que ya no lean. Clico y a ver si acierto. Desde pequeños, saben que si aciertan sale verde, y si fallan rojo. Es la única motivación. Jugar.

Ya no hacen deberes en casa, están prohibidos.

No hacen repescas en Septiembre.

Se pasa de curso por edad, como se cambia de talla de zapato.

Si no se practica en clase, ¿cuándo lo harán?

Hay una frase del filósofo Wittgenstein que define muy bien lo que significa el lenguaje para el pensamiento y la libertad de juicio:

“Los límites de mi lenguaje, son los límites de mi mundo”

No demos vueltas, sin utilizar la lectura como vehículo para mejorar nuestro lenguaje, para incorporar más vocabulario, nada podremos expresar con soltura, nada podremos comprender en profundidad y ni desenvolvernos bien en matemáticas, ya que hay enunciados…

¡El lenguaje lo inunda todo!

Quiero acabar como empecé.

Nada es casualidad, es un resultado de las decisiones tomadas.

Si no comprendes lo que lees, tampoco lo haces con lo que escuchas, cuando la información alcanza determinado nivel de complejidad.

Eso te convierte en moldeable, manipulable… Conseguido lo que buscaban.

Sin un dominio avanzado del lenguaje, que pasa necesariamente por leer cuanto más, mejor, no habrá un pueblo libre.

“Los límites de mi lenguaje, son los límites de mi mundo”

Que tus límites no te asfixien, apretado a tu ignorancia.

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Kika Evia Lab, Mindfulness y logopedia en Ferrol
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