Mi historia, tu viaje
El miedo siempre caminó a mi lado, pero fue la dificultad la que me empujó a transformarme. Hoy acompaño a otras personas en su propio proceso, desde un lugar más suave, consciente y lleno de sentido.
¿Cómo te vas a sentir trabajando conmigo?
Vamos a trabajar desde lo sencillo, lo cercano y lo que de verdad transforma. Usaré contigo técnicas personalizadas que combinan logopedia y mindfulness para ayudarte a calmar la mente, mejorar tu habla y fortalecer tu atención.
Poco a poco, sentirás que recuperas el control, que tu mente se aclara y que tu voz, literal y emocional, empieza a tomar fuerza.
¿Qué cambia con este enfoque?
No es solo bienestar. Es una transformación real y duradera que te enseña a gestionar lo que antes te desbordaba.
- Menos estrés, menos ansiedad
- Más foco y atención.
- Mejores palabras, más claridad.
- Más calma, más ligereza.
- Una forma de vivir más consciente.
Cuando el miedo era mi única voz
He tenido siempre un compañero de vida. Se llama miedo.
Me ha acompañado desde que soy capaz de recordar.
De pequeña la timidez también vivía incrustada en mí.
Para aliviar mi temor a relacionarme el ESPEJO se convirtió en otro compañero.
Delante de él me vaciaba y resolvía todo lo que en directo quedaba en el aire.
Cada cosa que llamaba mi atención, la guardaba en mi memoria para llevarla luego al espejo y allí, desgranarla y resolver.
Fui creciendo y esto desapareció de mis rutinas.
Llega la hora de estudiar, formarse para el futuro, para la vida laboral.
Me gustó el mundo de la Filosofía. Me sentí atraída y por eso decidí formarme.
Pero por un problema de salud mental he tenido que apartarme un tiempo.
Mi depresión avanzó y me arrastró con fuerza.
Nunca supe el porqué.
Aprendí que es muy potente y que su poder invasivo te invalida.
Abandoné la Universidad, volví a casa.
El miedo, que ya era fuerte en mí, encontró terreno abonado para hacerse el líder absoluto.
La mano de mi padre llevaba las riendas. Fue un Maestro. Supo tirar y aflojar de manera conveniente para sacarme de mi inacción. La escucha, la mano prudente pero potente para tirar y darme apoyo. Sin dejar que me dejara llevar por el parón que supone la depresión.
Eso me dio el empuje que necesitaba y, después de un tiempo de tratamiento, decidí salir. La medicación calmaba pero no curaba y el tiempo se iba.
Me hice fuerte, dejé el tratamiento con ayuda del médico y, salí.
Renacer a través del aprendizaje
Desde ese lugar en el que quedas después de una depresión, es desde donde hay que reconstruir.
Esa dificultad me llevó a una formación más corta.
Estudié Magisterio en plena resaca de mi depresión. Tenía que coger confianza y había perdido tiempo.
La sombra, la oscuridad todavía era grande.
Al terminar empecé a trabajar en un colegio. Voy aprendiendo a confiar en mí.
La evolución de los niños me guía. Un compañero me da unos de los consejos más valiosos de la profesión.
“Estate pendiente de su ATENCIÓN. Si están atentos, es que lo haces bien. Y además, progresarán, porque están atentos…”
Me siento bien trabajando en enseñanza. Me gusta.
Descubro el placer de enseñar a leer a un niño, un privilegio.
Las dificultades llegan pronto.
No todos los niños responden igual en los distintos aprendizajes, por diferentes motivos.
Buscando información para ayudar a algunos alumnos, llego al mundo de la Logopedia.
Me formo.
Ver corregirse y transformarse pequeños trastornos con poco más que constancia y confianza, es un lujo.
Y, además, ya estoy otra vez delante del ESPEJO…
La dificultad me llevo aquí, de nuevo.
La logopedia me ayudó a resolver muchas dudas que yo tenía y a mejorar mi respuesta ante algunas dificultades de aprendizaje de los niños.
Aprendo que sin emoción, no hay aprendizaje.
El poder de la atención plena
Con el estrés que acompaña a los pacientes, aunque su trastorno sea mínimo, no hay posibilidad de avanzar. Hay que relajar, gestionar su estrés, que se deriva de su trastorno…
Otra dificultad que me llevó a asistir a una sesiones de Mindfulness con vibración y sonido, cuencos tibetanos y gong.
Me atrapa. Su poder transformador y sus beneficios me atrapan y ya busco información para formarme.
Ya estaba aprendiendo otra forma de trabajar la ATENCIÓN.
Años de trabajo y años de vida, la dificultad me ha llevado siempre a revalidar lo que antes ya sabía.
Steve Jobs lo ha explicado muy bien. “La vida es una sucesión de puntos inconexos.
Cuando miras atrás y unes los puntos, sale el dibujo…”
El dibujo de mi vida es una continua historia de transformación.
Pero nunca antes había hecho nada tan transformador como el Mindfulness.
Este proceso de psicoaprendizaje que ha conseguido:
– Suavizar mi forma de SER
– Que mi miedo ya no presida, solo va a mi lado, es un consejero.
– Que muchas creencias me impiden avanzar, las he transformado con entrenamiento
– Que desenredo muchas actitudes de las que no era consciente.
– Que la vida tiene ahora un engranaje más suave.
Es una historia que ahora la veo en ti, que has hecho el mismo recorrido y ya te sientes alegre, tranquila, y has señalado la salida a esos pensamientos recurrentes que te tenían presa.
En poco tiempo has tenido que creer, porque has venido a aprender por consejo médico, pero no creías en estas cosas… y además, confirmar que te han servido. Te sientes más tranquila y tu voz se fortalece. También escribiré tu historia. Tu voz sin fuerza, apagándose por un desgaste emocional que te desbordaba.
Y la veré en ti, que ahora me lees, cuando decidas probar.
Aprender a mirar en ti, te enseña a ordenarte.
A conocerte.
A cuidarte…
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Palabras que abrazan
Cada historia que acompaño deja huella, y también me transforma a mí. Esto no son solo opiniones: son voces reales de personas que se atrevieron a mirar hacia dentro, que confiaron en mi forma de acompañar y que hoy viven con más calma, claridad y presencia









