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Y tú, ¿querrás venir más veces?

J. quiere venir más veces… ¿Y tú?

A todos, cuando hacemos un trabajo, nos gusta que salga bien.

He hecho, con supervisión final, un programa de Mindfulness, específico para TDAH.

Toda mi ilusión era aplicarlo, en adolescentes y en adultos.

Probar una cosa que no tiene fans, es difícil. Ha sido una andadura en el desierto pero ya está conseguido.

Está probado.

Los resultados son buenos. No quiero confiarme y cantar victoria pero la evolución de las propias sesiones es un aval para seguir invirtiendo tiempo.

J. 12 años. TDAH.

Llegó a la consulta frotando las manos y palmoteando con fricción.

Entraba nervioso.

Ese día lo dedicamos a charlar, conocernos, acercarnos, para explicarle en qué consiste el Mindfulness y cómo van a ser las sesiones, para que se vaya relajando, que pierda el miedo o la desconfianza que pueda tener.

Ese primer objetivo es básico en nuestro trabajo, si no conectas con la persona, en logopedia, en terapia, en Mindfulness, en lo que sea, no vas a conseguir gran cosa.

Cuando conectas, te confías y eso te permite trabajar para avanzar. En este caso la duda impide. Si dudas, no vas a colaborar.

En el caso del Mindfulness llega a colarse por todas las rendijas, aún en la duda, recuerda el caso de Carmen, que ya te conté:

«No creo en nada de esto» decía, y le funcionó igual.

Pues bien, ese primer objetivo se consiguió.

J. se calmó a lo largo de la conversación.

Se creó el clima acogedor que necesitaba, ya no palmoteaba, ya no frotaba las manos.

Solo escuchaba.

Tímido y observador, prefirió escuchar y entender. El tono de la entrevista lo fue calmando y cuando se sintió cómodo, intervino.

Él decidió cuando y se atrevió a preguntar sus dudas y a explicarme sus innegociables, cosa que agradecí, porque me ayudó mucho a no meterme donde él no quiere.

Termina:

  • Sí, quiero venir. Quiero hacerlo.

Todos contentos.

A la semana siguiente tuvimos la primera sesión.

Colaboró.

Sintió alivio y relax.

Salió muy contento.

Siempre me guió ese presentimiento, calmar la mente de un TDAH tiene que ser un premio, un bálsamo, un tesoro.

Las semanas pasan pronto.

En la segunda sesión, al final, J. me dice que le gustaría tener más sesiones a la semana, que se siente muy bien y que se le pasan muy rápido.

A la hora de escribir esto, ya hicimos la tercera. Sigue igual, contento.

Ya es capaz de meditar más tiempo, ya conoce la ruta, la expresión de su cara se relaja desde el principio.

Ya se encontró con la respiración y ya la disfruta. Lo calma, que lo dudaba…

J. se despide de mí, siempre, con un abrazo…

Tengo motivos para agradecer. Haber imaginado que funcionaría y ver que funciona, ¡es el premio!

Es muy gratificante. Estoy muy agradecida a él, al Mindfulness, a haberme atrevido a hacerlo…

Ahora, a por el grupo, específico. Online.

Así, si conoces a alguien con tdah, háblale de esta newsletter, así podrá probar una clase online y quedarse o no…

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Kika Evia Lab, Mindfulness y logopedia en Ferrol
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