La lectura es una compañía maravillosa en la vida.
Te lleva de la mano a informaciones valiosas. Es una formadora y modeladora de conciencias. Te saca de ti y te pone rápido en los zapatos de otras personas…
He hablado mucho de la lectura en varias ocasiones.
Hoy simplemente quiero hablarte de lo que he leído ayer.
Me pareció una información fascinante.
Desde que se abrió el melón de investigar qué pasaba en la mente del meditador se han hallado cantidad de verificaciones muy importantes y sabiéndolo, hay que observarlas como si fueran un credo.
Estas investigaciones neurocientíficas han demostrado que el diálogo interno puede cambiar nuestra salud, más rápido que los suplementos.
«Investigadores del área de psiconeuroinmunología realizaron estudios sobre el poder de la “autobondad”
Varios voluntarios usaron el diálogo interno para confortar sus propios cuerpos, diciendose cosas como:
- “Estás seguro”
- “Te estás curando”
- “Hoy lo hiciste bien”
Cuando las palabras reducen el miedo, el cortisol (Hormona del estrés) baja, el flujo sanguíneo mejora y las células inmunológicas se reparan más rápido.
Tu cuerpo escucha el tono antes de escuchar los datos»
¡Es un notición!
Hay un relato de una paciente con dolor crónico que es un ejemplo precioso:
- Por primera vez le dije “gracias” a mi cuerpo, en lugar de “perdón”. En poco tiempo la tensión muscular disminuyó…
La gratitud apagó el sistema de alarma.
Es un superpoder. Si agradeces, si eres capaz de agradecer, suavizas tu vida.
Porque agradecer lo que tienes te conecta con el momento presente, te conecta con la humildad, te desprende del deseo que te ata y te impide disfrutar del ahora…
Nuestra narrativa interna llega al cerebro como si fuera una sucesión de ondas sonoras en conversación con otra persona
Cualquier frase que te digas, incluso en silencio, se registra químicamente, como real. Porque no distingue entre ficción y realidad. No tiene sentido del humor.
La autobondad resulta, finalmente, ser neurobiología.
Yo creo que todos hemos pensado alguna vez que, eso del diálogo interno y el cuidado de lo que te dices, eran palabras. Nos costaba creerlo.
Hace tiempo que se demuestra con hechos que la fortaleza mental está hecha de palabras de aliento a ti mismo. El ejemplo más claro de esto es Rafa Nadal…
Lo hemos visto varias veces como pasaba de estar a una bola de partido para el contrario, a darle la vuelta y ganarlo.
Tu cuerpo escucha a tu mente.
Y tú ¿Cómo te hablas? ¿Eres queja o consuelo?
Recuerda que cada frase es una orden química, un estímulo biológico, un mensaje que daña o repara.
Es en ese diálogo donde comienza la verdadera medicina interna.
Lo hace cuando la mente deja de atacar, y se dedica a acompañar.
La mente habla, el cuerpo obedece.
Cuando el diálogo interno cambia, la biología también lo hace.
Llegar a saber que el lenguaje puede ser biología aplicada, le da toda una base de sustento a mi trabajo: logopedia y Mindfulness… Lenguaje y gestionar el pensamiento negativo… Dejarlo en silencio, a pocos…
Me encanta leer porque abre la mirada, contribuye a la flexibilidad mental.
Y me encanta atesorar informaciones que te llevan a generar tu propia medicina.
Y, es verdad, en mi propia experiencia lo he comprobado. Ese diálogo cuando es desde el miedo o la preocupación dispara el estrés, la negatividad, y eso biológicamente, también opera, tiene su ruta y no lleva a la salud precisamente.
Este artículo puedes reenviárselo a cualquier persona que creas que tenga un lenguaje interno contrario a la autobondad. Le hace falta.
Nos vemos en el siguiente artículo.
Un abrazo






