Siempre, siempre me conmovió esa convivencia agitada que provoca tu diferencia, para no llamarle más, trastorno.
Diferencia, es un término que me gusta mucho, me identifico mucho con ella, a veces, incluso la busco en mi vida. Ser diferente lo pongo en valor.
Cuando empecé a conocer y practicar Mindfulness y disfruté de los efectos más inmediatos, el TDAH me vino a la cabeza. Fue la primera asociación que me vino. Poner calma…
Vi el uso para suavizar.
Ya sabes que trabajamos mucho el foco, que sabemos que se nos escapa a cada rato, por eso podrás aprender a trabajarlo, traerlo y dejarlo ir. Con una diferencia grande, nada está mal en Mindfulness. Empieza y acaba la sesión y no tienes que sufrir si crees que no te salió, todo está bien siempre…
Meciendo tu atención con comodidad, sin miedo, sin nervios… Todo está bien en Mindfulness y eso creará tu confianza. Todo está bien!
Yo empecé en un grupo heterogéneo, en ese momento, pero al ver cómo se iba construyendo la calma, mi cabeza, me llevó a la necesidad de este colectivo de TDAH y sus familias.
No debe ser fácil crecer viendo y sintiendo el rechazo hacia ti en los comentarios de la profe, en el patio con los compañeros, incluso en casa.
Ser consciente de que siembras desagrado va germinando soledad, sin que sepas o puedas evitarlo.
Es ese mismo desagrado el que cultiva un autoconcepto desfigurado que en nada te ayuda, más bien al contrario.
Me veo en tu pensamiento:
“Me dicen que soy vago, desorganizado…”
“No consigo parar, no puedo centrarme mucho tiempo en nada…” (Soledad)
Y esto genera culpa…
Así se va abonando un escenario en el que puede que se normalice el caos y conductas disruptivas.
Mucho sufrimiento.
En los padres suele crearse confusión, ansiedad por no saber enfrentar esa diferencia y aparece también la culpa, cuando pierden la paciencia.
Confío en ese espacio que se abre al reducir el estrés, y así podamos profundizar en el cuidado de la comunicación de los adultos hacia el niño. Y del adulto hacia sí mismo.
Primer cuidado que permitirá que te ayude a suavizar la percepción de desagrado.
Objetivos del programa
El objetivo general ha de ir destinado a suavizar toda la sintomatología y mejorar tu relato interior para enfocarte sin miedo y sobre todo, sin culpa.
Luego ya, más específicos:
- Aprender a relajarte, siempre que quieras.
- Conectar con tu cuerpo, hacer de él tu refugio. (Relajas el cuerpo, la mente va detrás, al mismo lugar)
- Hacer un trabajo de jardinero, aprendiendo a cultivar un pensamiento más positivo. O hacer poda del negativo.
- Estar orientado en el tiempo, con atención a tus emociones. Observando tus emociones y conociendo la aceptación. Es un nuevo modo de enfrentar tu lucha interna.
- Iniciarse en el seguimiento de instrucciones que nos llevará a intentar acabar tus tareas.
- Mejorar la memoria.
- Aprender a confiar en que el esfuerzo mental es posible y te beneficia.
- Flexibilizar tu mente, no confundiendo tu identidad con tus pensamientos. No te representan, lo que lo hace es tu manera de sentir, tus emociones, tu creatividad…
- Trabajar la organización en tus tareas y actividades. Funciones ejecutivas.
- Identificar un propósito que te guíe y encontrar e identificar los valores que te ayuden a conseguir su propósito.Muchos síntomas mejoran en ti cuando padres o adultos, que conviven contigo, reciben orientación y guiados por un profesional dirijan su comunicación y comportamiento hacia una relación más asertiva y amable.
- De ahí que deban asistir al programa para saber qué es y cómo tratamos los temas, cuáles son las actividades para hacer en casa y, sobre todo, que vivan en primera persona el proceso, que comprendan que abandonar la luchas es posible…
- Que nos dirigimos a ablandar, a conducirse en casa por la misma senda.
- Mejorará la vida de las familias cuando se establezca un camino con suficientes muletas y dar apoyo suficiente para sostenerse y dejar atrás la desesperanza.
- Identificar el compromiso como única vía para conseguir cualquier objetivo y tener en cuenta que será el valor principal en el que apoyarnos para guiarnos.
Cuento con experiencia, solo necesito el compromiso.
El resultado es un proceso que se va tejiendo con consciencia, con suavidad pero con determinación.
En cierto modo es lo de siempre, no debemos esperar a que nada de lo que no está en nosotros, nos solucione nuestras cosas.
Somos agentes activos y sin nosotros y nuestra implicación activa, no hay mejoría. Ni es esto ni en nada.
A los pequeños se lo debemos, no tienen madurez y no pueden mejorar solos.
Los adultos pueden seguir el programa adaptado a su lenguaje y nivel de comprensión… Mira ahí abajo el testimonio de Silvia.
Te espero…
Testimonio:
Silvia, adulta con TDAH:
«Esta es mi tercera sesión contigo, kika. Me he sentido muy bien, con mucha paz. Desde que he empezado me doy cuenta de que estar bien conmigo es lo más importante.
Me resulta difícil desconectar de lo que pasa a mi alrededor, de que no me importe lo que digan y opinen de mí. Estoy notando un avance muy grande desde que medito.
Me queda un largo camino, pero he elegido el correcto. Gracias»






