mindfulness-logopedia-ferrol-logo

Su cabeza siempre estaba encendida

Su cuerpo descansaba pero su cabeza estaba siempre encendida

¿Dentro o Fuera?

Con estrés son lugares distintos y no te pertenecen

Nada llega de golpe, tampoco el estrés…

No aparece una semana concreta ni tiene una forma fácil de reconocer.

Fue acumulándose despacio.

Mandíbula apretada al despertar.

Noches sin descanso profundo.

Vivía en esa sensación constante de ir a alguna parte, con prisa, incluso cuando no tenía que llegar a ningún sitio.

El pecho se le apretaba en una sensación que no cedía.

La convivencia era difícil. Hacía tiempo que compartían casa pero no vivían en el mismo lugar.

La distancia había llegado mucho antes que la separación.

Cualquier conversación era como caminar sobre cristales.

Ahora había aprendido a convivir con el silencio pero no con lo que éste escondía.

Se va.

Pero no tenía foco, todo parecía haber perdido peso y dirección.

La vida parecía avanzar por inercia. Tenía que aprender a caminar en su nueva vida.

Volver a hacer pie después de una decepción que había desatado todos sus miedos, se hacía difícil.

Empezó a conseguir funcionar con aparente normalidad.

Trabajaba.

Respondía mensajes.

Buscaba clientes.

Hacía sus ventas.

Sonreía, pero por dentro seguía lejos.

Lejos de sentirse, de encontrarse…

Su versión de fuera vivía sosteniendolo todo.

Por dentro vivía más atrás, observando pero sin identificar nada.

Todo era nuevo, extraño.

“No mires atrás, ya no vives ahí”, había leído esa frase unos días antes.

Pero no dejaba de recordar conversaciones rotas, preguntas que nunca tuvieron respuesta.

El cansancio no aparecía al final del día, amanecía con ella.

Vivía con tanta prisa que ya no notaba el ruido dentro de su cabeza.

Nadie le había explicado nunca que vivir sin prestarse atención podía convertirse en una forma silenciosa de prisión.

Llegaba a casa tarde muchas noches, después de conducir horas.

Dejaba las llaves al entrar.

Encendía luces, sin darse ni cuenta.

Calentaba cualquier cosa para cenar mientras contestaba mensajes, otra vez.

Cuando por fin se acostaba, el cuerpo descansaba pero su cabeza seguía encendida.

Echaba una partidita en un juego del móvil, para no quedarse sola con lo que sentía.

La sensación siempre volvía: pecho apretado, vacío nervioso.

Una tarde, después de llorar en el coche sin un motivo claro, entendió que estaba evitándose.

No sabía qué necesitaba pero sí que tenía que buscar ayuda.

Todo lo que pudo hacer sola, estaba hecho.

Ahora tocaba rebuscar en mil historias acumuladas en toda su musculatura, en rincones a los que no llegas sin guía para dejar que se esfumen, porque son pasado.

Con el tiempo aprendió a no dar vueltas a aquellas respuestas que tanto había buscado. Ya no corresponden al tiempo de hoy.

Empezó a hacerse las preguntas adecuadas a su nueva vida, nuevo rol, nueva ruta.

Esas serían las respuestas que AHORA necesitaba.

Ese fue el lugar al que primero volvió.

Continuará…

Tu espacio de calma y claridad

Suscríbete a mi newsletter

Pequeñas dosis de inspiración, herramientas para tu bienestar y noticias de mis talleres, directo en tu bandeja de entrada

suscripcion newsletter mindfulness y logopedia

Suscríbete a mi Newsletter