mindfulness-logopedia-ferrol-logo

Demasiado ruido

Esta historia empieza aquí

Durante varios días no hizo nada.

Reconocer que necesitas ayuda es distinto de saber qué hacer…

Siguió por inercia haciendo su vida de siempre.

Pero algo había cambiado.

Sostenerse ya no era fácil, se sentía desbordada.

Como huyendo de ni siquiera sabía qué…

Una tarde quedó con una amiga.

Su intención era no comentarle nada de esto. Se preparó mentalmente para evitar hacerlo.

Pero la conversación encontró el camino y aunque quieras cerrárselo, algo te empuja.

Acabó contándole su cansancio, sus noches sin dormir, la sensación de estar perdida, aunque su vida era correcta. Lo tenía todo!!

Su amiga escuchaba, sin interrumpir… Sin intentar dar soluciones.

Y cuando vio el momento le estampó:

-¿Has probado a parar, solo cinco minutos?

Cinco minutos no son nada pero sintió que le estaba pidiendo algo enorme.

Esa noche lo intentó. Se sentó en el sofá.

Sin música.

Sin televisión.

Sin móvil.

Pasaba el tiempo y miró el reloj creyendo que los cinco minutos estarían a punto de acabar.

No habían pasado dos minutos.

Volvió a intentarlo y su mente le traía trabajo, conversaciones pendientes, lo que tenía de cena…

No tenía sentido lo que estaba haciendo.

Parar es imposible, la mente no para…

Volvió a sus mensajes, y le entró una llamada.

Ceno y se puso una serie.

Aquella noche no encontró calma, ni respuestas. Lo que encontró fue ruido, y ese sentimiento de querer huír sin saber de qué, otra vez se activó.

Durmió mal. Sintió miedo, las sensaciones que la recorrían le daban malestar.

Al cerrar los ojos, entendió que ese ruido vivía ahí desde hace tiempo.

Hoy lo destapó…

Durante varios días siguió intentándolo sola.

Unos minutos…

El ruido seguía ahí, el desasosiego también.

No sabía cómo transitar esos minutos de parón.

Una noche se decidió a buscar información.

Encontró un grupo que se reunía una vez por semana.

Dudó.

Pero se inscribió.

No estaba segura de que aquello era para ella pero tampoco estaba segura de muchas cosas y decidió probar, seguir así, no era ya una opción.

Cerró el ordenador.

No vio en esto una solución pero empezó a moverse. No la tranquilizaba pero tampoco la inquietaba más.

Se vio a sí misma, tomando acción.

Esa decisión la subió a la curiosidad, imprescindible para aprender…

Iba nerviosa, tímida, insegura…

La primera sesión de Mindfulness la llevaba en la cabeza como algo inservible, pero al mismo tiempo, esa idea le daba juego para saber qué hacer…

-Si no me sirve, lo dejaré…

Entró en la sala, había silencio…

La recibieron con una sonrisa, vio amabilidad, se sintió dentro, aceptada.

Cuando la instructora les pidió que llevaran la atención al cuerpo, no supo muy bien si lo estaba haciendo bien…

No se sentía en casa.

Todo era extraño…

Continuará…

Tu espacio de calma y claridad

Suscríbete a mi newsletter

Pequeñas dosis de inspiración, herramientas para tu bienestar y noticias de mis talleres, directo en tu bandeja de entrada

suscripcion newsletter mindfulness y logopedia

Suscríbete a mi Newsletter